Todo en ella encantaba, todo en ella atraía
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar…
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
{«Gratia plena» – Amado Nervo}

El acaso y el hondo hechizo
de una mirada, clara y sugestiva
como la aurora, furtiva e insondable
como el crepúsculo, la breve sonrisa
[única] y el amplio silencio de labios
entreabiertos, un roce de manos
que no se tocan, pasos de ola y brisa
como vuelo de nubes o golondrinas,
vago olor de mar y de una flor
insospechada, qué voy a saber
jamás de tus recuerdos, del color
de tu piel entre blancas sábanas
o en ciertas tardes de verano,
figura sin nombre de mujer
sin culpa de pecados ajenos,
habitas desde ese instante
fugaz, sin pudor y sin querer,
sin jamás siquiera imaginarlo,
el inocente harén de nieblas
y de la más pura tiniebla
que anhela mi piel

{de “Versos dispersos”, © text@music, 2014}