Quell’alba non torna?
Non è più ritornata, dal nulla, quell’alba?
{Cesare Pavese, Sogno}

Hay horas felices, momentos, tarde o mañana,
horas propicias radiantes únicas
por mi ventana
(cerrada), silenciosa y ágil, imprevisible, un hada

sobre el dorso de la mano
un leve soplo, invisible,
levísimo,
no, no es un ángel, no lo es, de verdad
aún crees en los ángeles, yo no, es ella
el hada
que allí posa, más
dulce y tierna que una caricia,
y
a la mano que escribe trae inefables imágenes,
no a mis oídos cansados, distraídos,
vagos, ay
con prisa y asombro transcribe la mano sílabas
misteriosas, sin
más sentido que eludir las garras
las m
alditas garras del tiempo, viene y lo dice
en
tono de oráculo tú, escribe y conjura
el
que además no existe, el tiempo mon âme
se
lo inventó un loco para paliar su locura,
oh,
sí que existe, las voces se cruzan varias
en las
tinieblas y ya no sé quien habla, es
el
alma furtiva del espejo, dice, y si a él
te acercas
en la penumbra, plasmada allí
la ve
rás en los surcos de tu cara, terrible
risible
el alma seca del tiempo
que para e
nredar a los mortales
a veces se viste de fuego y a tu
pobre
corazón asustado
habla de sangre y oxígeno
o a veces se cubre
feroz como de escarcha
en la maleza,
su real naturaleza fugaz
es
la marcha fúnebre que no escuchas
el espejo
vacío de la nada
que
al otro lado te esperabienaventurado
el que la dulce sonrisa del ángel lo redime
el suave soplo del hada en las únicas horas
felices de la tarde o la mañana, silenciosa,
imprevisible, por la ventana de tu alma

© jrBustamante, 2017, Día Mundial de la Poesía
(“Modulaciones en sol menor”)